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El arroz europeo producido en Grecia

El arroz comenzó a cultivarse de forma sistemática en Grecia hace aproximadamente ochenta años, dada su capacidad para «limpiar» los terrenos y mejorar sus características edafológicas. Sin embargo, muy pronto y gracias a las idóneas condiciones climáticas y del terreno, el arroz griego destacó por su calidad y conquistó una porción cada vez más amplica del mercado tanto en Grecia como en el extranjero. Los arrozales se encuentran en la orillas de los ríos Aqueloo, Esperqueo y Evros y, principalmente, en la provincia de Salónica, en el delta de los ríos Axiós (Vardar), Lidias y Haliacmón, una región que pertenece a la red europea de zonas protegidas Natura 2000 y el convenio de Ramsar. La región constituye un biotopo ideal para muchas especies de aves como el pelícano ceñudo y el cormorán pigmeo, así como para mamíferos y animales salvajes poco comunes como el castor europeo, la nutria europea, chacales y lobos.

El valle de Salónica constituye el mayor arrozal de Grecia puesto que la región produce el 75 % de la producción total del país, fomentando activamente la economía local.

Las variedades que se cultivan son de grano medio tipo japónica y, más en concreto, Ronaldo, Carolina y Gloria CL. El suave clima en combinación con las aguas saladas y los vientos del sur que soplan en la región dotan al arroz de características organolépticas especiales tales como la cantidad de almidón de la semilla y un bajo porcentaje de deterioro durante su transformación, que es inferior al 0,5 %.

El arroz producido en Grecia tiene un grano de forma ovalada que “encierra” la humedad al cocinarse. Así, se mantiene siempre suelto, con una leve forma cremosa, conformándose como una opción ideal para platos rellenos tradicionales a base de mariscos, tomates, pimientos, berenjenas, calabacines y dolmades.​